Images by Jaime Manrique

translated by Edith Grossman

I’ve spent a whole afternoon looking at photographs.
I’ve accumulated so many in my life—
but there are two in particular that interest me.
Both are sepia by now, I don’t know where
they were taken, and I’m not in either of them.
The first is a classic composition
of nine people. My mother’s family.
My grandparents, two uncles, four aunts,
and a woman I don’t know or have forgotten.
The women sit on the ground,
the men stand behind them
except for my Aunt Aura, who holds onto
my grandfather with one hand and with the other
caresses my uncle’s shoulder.
Even in this photo of her when she was young—caramel skin,
dark eyes, dark hair, even more beautiful through the sepia,
and wearing a two-piece bathing suit:
the same as a bikini in the 1940s—
one could guess at her boldness.
They’re all in bathing suits and most
try their best smiles.
I don’t know who took this picture,
and studying their faces, I try to see
what they were thinking, what they hoped for from their lives.
My grandmother, despite her twelve children
(or perhaps because of them), smiles
from right to left, like a giant sunflower.
My grandfather seems to contemplate the infinite, as handsome
as a gray ox; and my Aunt Emilia in her braids
seems to sense the sadness of life.
I’m sure I wasn’t born yet.
But even if I were already an adult,
could I have helped them with what I know now
about their lives? Could I have predicted their successes,
their failures—could I have prophesied their deaths?
Their slender, healthy bodies.
the men with the look of swordsmen—
I feel nostalgia when I look at this photograph.
So much energy in their stance!
When did they stop boxing with life?
In which round did they concede defeat?
When did the sound of the bell make them sense the immutable?
There’s no way to take them out of the snapshot,
to know what they were thinking just then.
This is my past, these are my roots,
but as I look at it again on this rainy afternoon,
why can’t I arrange everything into a coherent scene?

Imágenes
He estado toda una tarde estudiando las fotos.
He acumulado tantas en mi vida—
pero hay dos particularmente que me interesan.
Ambas son ahora color sepia, y no sé dónde
fueron tomadas y yo no estoy en ninguna de ellas.
La primera foto es una composición clásica
de nueve personas. Esta es la familia de mi madre.
Mis abuelos, dos tíos, cuatro tías
y una mujer que desconozco o he olvidado.
Las mujeres están sentadas en el suelo,
los hombres de pies detrás de ellas
excepto por mi tía Aura, quien con una mano
agarra a mi abuelo y con la otra
acaricia el hombro de mi tío.
Ya en esta foto de juventud—piel color caramelo,
ojos y cabellos oscuros, más hermosos sobre el sepia—
(vestida con traje de baño de dos piezas:
el equivalente de un bikini en los años cuarenta)
uno podría deducir su naturaleza intrépida.
Todos están en trajes de baño y la mayoría
trata de sonreír de la mejor manera.
Yo no sé quién tomó esta foto,
y escrutando estos rostros, trato de averiguar
qué pensaban ellos, qué esperaban de sus existencias.
Mi abuela, a pesar de sus doce hijos
(o tal vez a causa de ello), sonríe
de derecha a izquierda, como un girasol gigante.
Mi abuelo parece escrutar al infinito, hermoso
como un buey gris; y mi tía Emilia, con sus trenzas,
parece intuir la tristeza de la vida.
Estoy seguro que para esa época yo no había nacido.
Pero aún si ya hubiera sido adulto,
¿podría ayudarlos con el conocimiento que ahora tengo
de sus vidas? ¿Podría haberlos prevenido de sus éxitos,
de sus fracasos—podría haber profetizado sus muertes?
De cuerpos esbeltos y sanos,
los hombres con sus figuras de esgrimistas—
siento nostalgia al mirar esta foto.
¡Cuánta energía irradia de sus poses!
¿En qué momento dejaron de boxear con la vida?
¿En qué asalto se dieron por vencidos;
en cuál campanada intuyeron lo inmutable?
No hay nada qué pueda hacer para sacarlos de esta foto,
ni para saber qué pensaban ellos en ese instante.
Éste es mi pasado, éstas mis raíces,
pero al revisarlo en esta tarde lluviosa
¿por qué no logro organizarlo en una escena coherente?

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